DM168 Respuesta a Espido Freire sobre Mileuristas

DM168

El pasado 2 de diciembre hacía una entrada en este blog acerca de un libro recién adquirido y devorado a toda prisa, escrito por Espido Freire; un ensayo titulado Mileuristas.

Siguiendo la mejor tradición del friqui hipercrítico, ponía en tela de juicio algunas de las afirmaciones que se vertían en dicho texto.

No satisfecha con el texto inicial, realicé algunas modificaciones sobre el mismo y, finalmente lo dejé a medio rehacer, ya que la propia autora del libro me dejó un extenso comentario personal el 5 de diciembre:

Querida Estefanía:
Muchas gracias por la reseña que me dedicas. Y gracias por molestarte, una vez que hubieras cerrado el libro, en dedicarle aún más tiempo. Quisiera, sin embargo, con todo respeto y con mucho cariño, además, plantear un par de cuestiones.

No sé si puedo estar de acuerdo en lo que llamas frialdad, o falta de cercanía al fenómeno. Si se trataba de un análisis, pecaría de informal de no adoptar esa postura. De hecho, a mí me faltaba en los textos que leía una cierta capacidad de crítica, y una relación con la generación anterior o posterior. Es lo que he intentado hacer, y por ello prescindí de testimonios personales, que era algo que me planteé en un primer momento.

Por otra parte, no me parece demasiado adecuado el énfasis en si pertenezco o no a ese sector social, que es algo que me han planteado bastantes mileuristas. ¿Cómo hablas de un tema que no conoces? Mi respuesta suele ser que no es cierto, que lo conozco muy bien, y que el fenómeno de la falta de poder y visibilidad de los jóvenes es una obsesión para mí desde hace años, como puede comprobar cualquiera que lea mis artículos. Pero, independientemente de mi respuesta creo, con toda sinceridad, que estar sumido en un problema no asegura una mejor capacidad para analizarlo, ni para observar sus causas. Y por otro lado, para bien o para mal, quienes llevan a cabo esa crítica nada saben de mis circunstancias ni personales, ni laborales.

Decías que faltaba investigación personal en el libro. Permíteme que te diga que estás equivocada, y además, radicalmente equivocada.
Tengo 32 años y medio. Como hija de obrero, como nieta de agricultores, como hija de gallegos en el País Vasco, castellano parlante, sin derecho a becas por misteriosas razones políticas en las que los ingresos económicos no contaban, como estudiante de una carrera condenada al paro, (Filología), puedo asegurarte que sé todo lo que hay que saber sobre pobreza, sobre el trabajo duro, la frustración y la sensación de fracaso constante. Trabajé primero en Inglaterra (como aupair, una experiencia terrorífica), como profesora y como lo que saliera. Luego en Noruega, coordinando áreas entre universidades. He sido becaria, he estudiado tres carreras, a dos de las cuales me he dedicado (Canto y Filología; sólo soporté un año de derecho), tengo un diploma de Pedagogía, y un Máster en Edición de Textos. Comencé cobrando menos de 20.000 pts al mes como traductora y articulista, (1998) y eso lo completaba con clases tan exóticas como inglés, música, lengua o gaita gallega. Sí, gaita gallega. La vida, hija.

Quizás desde fuera sólo se vea que estudié en Deusto, y que gané un Planeta. Lo uno fue obra de los ahorros de mis padres, (mi madre era modista, además de ama de casa, se da por supuesto) y lo otro, de mi trabajo personal y de la coyuntura de las editoriales, posiblemente. Fui niña prodigio en música, algo que me dio más problemas que ventajas, y que me arrojó de lleno a la bulimia. Sé lo que es una hipoteca porque acabo de ampliar la mía hasta el año 2046, y de pedir un préstamo para montar una empresa que se ocupa de la promoción cultural y que da empleo a tres mujeres, menores de 35 años, y en situaciones laborales precarias. Yo, por supuesto, no tengo sueldo asignado, ni posiblemente vea beneficios en varios años.

Empleé el dinero en la entrada de una casa, ahorrar es una obsesión para mí, porque mi trabajo es tan inseguro que un par de meses malos (julio y agosto, por ejemplo), pueden tener como ingresos 200 o 300 euros. Los buenos, obviamente, no. Viajo en metro, me arreglo mi ropa, o lo hace mi madre cuando pasa de moda, no tengo coche, ni posibilidades de viajar salvo cuando hago un reportaje. En febrero del año pasado me cogí mis primeras vacaciones en ocho años. No he tenido nunca un trabajo fijo, de ahí que haya decidido crearlo yo. No hay sindicatos de autores, ni asociaciones, ni ningún organismo que nos proteja. Ni siquiera tenemos estudios específicos.
Estefanía, yo no me disculpo. No tengo nada por lo que disculparme. Creo que no es culpa mía si, independientemente de la realidad, me siguen viendo como una empollona pija. No pido disculpas porque no siento vergüenza, sino rabia. Porque pese a todo, soy, entre mis amigos, a la que mejor le va. He publicado un ensayo sobre bulimia, porque no podía permitir la hipocresía que rodea el cuerpo femenino, y he querido hablar de mileuristas porque no soporto el silencio sobre este tema. Ni los mitos en torno a vivienda, contratos o vagancia juvenil, que son mentiras mucho más intolerables que la propia situación. Y he descubierto, con auténtica pena, que aparecer en prensa y ser conocida en tu sector es algo que mucha gente asocia inmediatamente con la riqueza. Y que eso no se perdona.

Quizás, pese a todo lo que te digo, tampoco sea yo la más adecuada para contarlo, por mil razones que pueden aducirse: que debiera ser un sociólogo, o un filósogo, o un economista. Pero es que nadie, nadie, ni mileurista, ni adulto babyboomer, ni rico, ni pobre, ni listo, ni tonto, había dedicado antes un libro a este tema. He sido yo. Ahora veo cómo programas, periódicos y radios parafrasean mi libro y se apropian de contenidos sin ni siquiera citar el origen. Que trivializan sobre problemas y soluciones, y me pregunto, como lo hago con cada libro, si esto sirve para algo. No deseo colgarme ninguna medalla, pero creo que había datos que desconocías, y que sesgaban tu percepción de mi libro. Quizás ahora tengas más de los que necesitabas, y te pido disculpas si ni siquiera te interesaba y te he impuesto mi presencia. Pero quería contártelo. Un abrazo fuerte, añado tu blog a mi lista. Espido Freire



Y ahora, paso a contestarlo.

(Antes de empezar, quisiera pedir disculpas por lo lamentable de mi estilo, con la manida excusa -no del todo cierta, como saben quienes conocemos a pjorge y gente así- de que los físicos no sabemos redactar. Pero una hace lo que puede, y trata de superarse a sí misma dentro de sus limitaciones.)

Apreciada Espido Freire:
En primer lugar, quisiera agradecerte el tiempo dedicado a responder personalmente a una de tus lectoras, especialmente a una reseña no muy amable e inconclusa de tu libro Mileuristas, realizada por una blogger aficionada no excesivamente relevante.

También quisiera agradecerte tus aclaraciones y correcciones, así como la franqueza con la que hablas de tu vida personal, especialmente porque debido a determinadas circunstancias familiares no puedo expresar abiertamente en público según qué detalles en estos momentos.

Respecto a la justificación de la frialdad, o tono deliberadamente desapasionado al realizar el análisis, es la opción estilística clásica al abordar un ensayo, y al fin y al cabo eres la autora y la especialista en el arte de escribir, por lo que tienes derecho a abordarlo como mejor te convenga. Tiene sus ventajas y sus inconvenientes, así como el estilo panfletario y similares. Si tu intención al escribir el libro era esa, como dices, en ese caso, coincido contigo en que es la más acertada. Sobre todo teniendo en cuenta los gustos habituales del target al que van dirigidos los productos del sello editorial que te lo ha publicado.

Coincido contigo en que faltaba en el mercado un análisis como el tuyo - quizás sea esa una de las razones por las que lo he comprado, entre otras cosas- y en las carencias de la bibliografía disponible.

Acepto la corrección de que tu obra sí lleva implícita un notable trabajo de campo personal, si bien se ha mimetizado en la medida de lo posible teniendo en cuenta el estilo/formato finalmente adoptado.

Respecto a esa pregunta incisiva habitual que te suelen hacer acerca de si perteneces o no al grupo de los mileuristas, si se está o no capacitado para opinar al respecto por ello, quisiera hacer un par de aclaraciones:

Acerca de la cuestión de quién es el mejor para realizar el estudio sobre un determinado fenómeno, en según qué cuestiones no siempre son tan importantes los estudios concretos realizados inicialmente como un arduo trabajo personal en la materia, o la capacidad de análisis y síntesis de quien lo realiza.

Soy plenamente consciente de que no es necesario ser un mileurista para sentar cátedra sobre el mileurismo. Y que, al igual que un enfermo de diabetes puede no ser la persona más adecuada para escribir sobre aspectos técnicos de su enfermedad - en este caso sería preferible un doctor en medicina especializado en esa dolencia - , ciertos mileuristas puede que no sean las personas más adecuadas para realizar un análisis profundo sobre el fenómeno. Pero también hay médicos que, a partir de un determinado momento de su vida, padecen diabetes. Y diabéticos que acaban estudiando medicina e incluso llegan a especializarse en esa enfermedad. Pero también hay asociaciones de diabéticos que con cierto soporte técnico imprimen trípticos manuales sobre prevención... U organizan charlas... Reconozco que el símil pueda no ser del todo adecuado, pero creo que transmite mi forma de pensar al respecto. (i.e. charlatanes que se dedican a la medicina sin tener formación ofreciendo curas milagrosas que pueden poner en peligro no sólo el bolsillo sino también la salud,... pero me temo que ya estoy divagando)

Al leer el libro en sí, se puede encontrar una de cal y otra de arena durante la descripción del fenómeno en sus múltiples aspectos. Frases de comprensión y e incluso cierta simpatía hacia la generación mileurista, su precedente, y la que le sigue, seguidas con frecuencia de críticas. O viceversa. A veces, las críticas y las generalizaciones, aunque más o menos justificadas, son bastante duras, y podrían llegar a irritar a algunos lectores, como la que aparece en este titular, si bien cuando se acaba de leer el texto, el lector perspicaz puede percatarse de que no es para tanto y que se trata de mantener el equilibrio y la ecuanimidad a lo largo de todo el texto. E incluso, en contados momentos, un ligero y sano sentido del humor.

Mi crítica inicial radicaba más bien en que en un principio parecía tratarse de un trabajo de ratón de biblioteca, consultando diversas fuentes ya preexistentes y realizando una nueva síntesis a partir de las mismas -con las carencias que esto pudiera conllevar-(*) que en un conocimiento de primera mano de la cuestión, resultado quizás como ya me has aclarado del tono imparcial estilístico adoptado y de cierto tipo de sombra elitista sobre tu imagen pública, proyectada quizás por las exigencias del mercado editorial.

Comprendo también la frustración personal que expresas como consecuencia de ese desajuste entre tu realidad como persona y ciertas formas de interpretar aspectos de tu imagen pública. Y lo lamento sinceramente.

Quizás ahora debiera escribir acerca de la contradictoria naturaleza del ser humano (hay ya más de tres milenios de literatura al respecto, me temo), de la tradicional envidia hispánica (i.e. cfrse. "El Español y los siete siete pecados capitales", de Díaz Plaja), la obsesión por el estatus (i.e. cfrse. "Ansiedad por el estatus", de Alain de Bottom), el mítico fenómeno de los enchufados en las generaciones anteriores (i.e. cfrse. "Buenos días, pereza", de Corinne Maier) y el más o menos actual meme de buscar la buena suerte (i.e. cfrse. "La Buena Suerte", de Álex Rovira Celma y Fernando Trías de Bes)...

Sin embargo, posiblemente parte de esas cuestiones críticas que te hacen algunos de tus lectores, proceden también de sus propias frustraciones, desajustes personales y angustias vitales. Las preguntas que encubren son quizás más bien : ¿Hay luz al final del túnel del mileurismo?

Sí, a lo largo del libro se dan una serie de consejos para tratar de entrar de pleno en ese complejo engranaje que es la sociedad moderna, aunque supongan toda una serie de renuncias y sacrificios personales.

Pero, esa luz que parece divisarse, ¿es la salida o es el tren que viene a arrollarnos? (**) Y, si se consigue salir, ¿despunta el día, o brillan las llamas?(***)


Estefanía.


(*) Quizás mi mayor sorpresa fuera el leer el análisis sobre las creencias mileuristas, en la sección dedicada al alma del mileurista. He reflexionado al respecto, y tal vez se trate de que mi entorno social sea estadísticamente un tanto outlier en esa materia y por lo tanto me pareciera bastante matizable con respecto a la realidad que conozco. O tal vez se trate de los datos de alguno de los estudios en los que te basas; sería cuestión quizás de que pensara más al respecto.

(**) Guiño solidario a la Plataforma "I Want To Believe" de becarios realizando una tesis doctoral.

(***) El Ocaso de los Dioses, prólogo. R. Wagner. (i.e. crfse. "Apocalípticos e integrados", de Umberto Eco)


Actualización: (31/01/07) 22:01 GMT+1. Espido Freire responde aquí.


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Comentarios

1
De: r3d Fecha: 2006-12-12 01:25

Me parece gracioso el poder de los medios. Ni siquiera sabía quien era Espido Freire realmente, pero tenía su nombre machado en mi cabeza como si fuese una conocida de toda la vida :D



2
De: SegFault Fecha: 2006-12-13 10:31

Me he quedado un poco chascado al leer esta entrada, y por varias razones.

En la primera entrada en la que comentabas el libro, se describia como un libro sin casi ningun valor puesto que se describia desde la ignorancia Después esa entradamuto (fenomeno que no me gusta y al que, desgraciadamente, recurres en ocasiones) y quedo en algo que no es nada. Y ahora en esta entrada, pues mas de lo mismo me temo, porque no encuentro nada aparte de una serie de enlaces y referencias para no decir nada. O esa ha sido mi apreciacion.

A ver, yo soy el primero que puedo no decir nada en una entrada, pero quizás es que esperaba mas.

Seguramente el primer análisis fue muy precipitado y la respuesta de Espido te ha dejado descolocada, a mi me han pasado (y me pasaran) cosas asi en las que he formado una opinion muy exagerada y al profundizar un poco mas, al recibir una aclaracion u otra explicacion me doy cuenta de que fui precipitado.

Quizas me haya salido un comentario que sea demasiado rapapolvo, pero no he podido evitarlo.

--
SegFault



3
De: Estefanía Fecha: 2006-12-13 16:00

Tienes derecho a pensar eso, SegFault.

Sencillamente, inicialmente esperaba más del libro, y finalmente he llegado a la conclusión de que, precisamente, es un libro.

Quizás por ello no pueda dedicarme a la crítica literaria... ;)



4
De: La Materia Oscura Fecha: 2006-12-13 20:13

BTW, SegFault: ¿Qué es un(a) entradamuto?



5
De: SegFault Fecha: 2006-12-13 23:13

Son consecuencias de los problemas con mi teclado y pantalla/conexión.

La esencia tras esas letras es "entrada mutó".



6
De: La Materia Oscura Fecha: 2006-12-14 12:00

Gracias por la aclaración, SegFault. :)

De todas maneras, ahora suelo incluir "Actualizaciones" en lugar de modificar por completo las entradas.



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